Hoy despido a una gran persona, de
tan solo, en estos tiempos de 76 años, nacido el Dìa de la Mùsica, 22 de noviembre,
en Olavarría. Junto a sus dos hermanos, mùsicos y luthiers como èl y el padre,
tuvieron gran éxito como trìo en los 80. Con el tiempo, cada uno fue tomando su
camino musical y se radicaron en España. Daniel permaneció más tiempo en el
país, y, cuando hace casi 20 años decidió partir a Alicante, abrió la Escuela
de Luthería y Luthería Puccini, que sigue en pie y que seguramente sus hermanos
mantendrán.
Su fallecimiento hace dos días es un
golpe inesperado para sus amigos, para quienes hemos tenido el honor de ser sus
discípulos, para el mundo de la mùsica. Además, el mundo de la mùsica pierde a
un luthier de nivel internacional cuyos instrumentos de cuerda se han vendido en
todo el mundo.
Daniel Pucci siempre hizo gala del
respeto, de la educación, de la manera tierra para hablar, de no alzar la voz,
de mantener un perfil de humildad que escondía, al menos para mí, el talento
como musico y como luthier que tuvo y que tendrá siempre. Yo, como en otros
casos, no puedo decirle adiós Daniel como si tal cosa. Formó parte de mi
familia musical. Mi padre, el maestro Josè Bragato, lo apreciaba al punto de
dejarle su puesto de solista cuando le tocó viajar al exterior. Daniel Pucci
nos deja un gran legado de conocimientos y humildad, el mundo de la música acaba
de perder, por designios del Cosmos, a una personalidad única por sus dotes
musicales, sus dotes como luthier de nivel internacional, y como persona.
Daniel, estàs en mi corazón para siempre, dolorosamente…. Un abrazo a
Annabelle, esa joven llena de amor y admiración tan merecido hacia vos, y hacia
tus seres queridos. Aquì, en la casa de los Bragato-Pierre se te querrà por
siempre.







