Finalmente, la entrega de los
Martín Fierro 2022 se pudo concretar en el Hilton Hotel. Como
parte de la organización
de nueve Martín Fierro tanto en capital como en el Interior, el llamado "Federal",
nos damos el gusto de opinar con la mayor objetividad posible. Conocemos la
"cuestión" desde sus entrañas!
Viacom es la dueña actual de
Telefé, pagó 345 millones de dólares por este canal argentino. Es una de las
cuatro empresas de audiovisuales más importantes de Occidente. Nos preguntamos
si no pudo poner algún peso más para que Marley tuviese coconductora, no
tuviese que hacer "chivos" en medio de la conducción ni tuviese que
darse a si mismo los premios que ganó con toda justicia. Bien pudo invertir un
poco más (está bien que somos el "patio de atrás" de USA, pero para
una premiación y desde Nueva York, Viacom se quedó muy corta) en la decoración
de las mesas, pobretonas como nunca antes.
Vimos, en líneas generales, mucho
dorado, mucho blanco desmaído, poco glamour, mucha zapatilla cara en vez de
zapatos "come il faut" y ese look desaprensivo de seudas figuritas
nacionales. La alfombra roja tuvo una hora de comerciales y fue, entonces, de
gran pobreza visual televisiva.
El homenaje a Diego Armando
Maradona fue un acto fallido que quedó en una nebulosa, fea secuencia para un
programa de Tevé: no se sabe quién tuvo "la culpa", si el presidente
de APTRA, si la CD de APTRA, si Telefé. Nada quedó en claro. La estrella de
Telefé, como bien se indicó, es Claudia Villafañe (filmará para Paramount +);
no se entiende para qué se invitó a Dieguito Fernando ocasionando un momento
extraño, sin definición. En síntesis, incómodo para dos de las madres de hijos
de Maradona, y la ausencia de los demás hijos.¿Sin plaqueta para el 13, para
Claudia que fue una de sus productoras?
Pero volvamos al comienzo: el
"pre-show" de Telefé fue propio de un país bananero: mostrar las
suites del Hilton en los que se pasearon un hombre d e mundo como Marley, excelente
en su tarea, hasta un Angel de Brito prácticamente recién llegado -es una
manera de decir- a las lides importantes de nuestra televisión. ¿Un premio
especial a Susana Giménez que se radicó en otro país y habla pestes de su
patria? Inconcebible. No mereció ese premio. Tal vez un reconocimiento con una plaqueta
por los 35 años de su ciclo (no nos olvidemos que la “descubrió” el español
Ovidio García, hacedor de estrellas internacionales). Menos bulla para quien
nos manda a movilizarnos a partir de la fortuna que logró en éste, su país,
desde una ciudad de... millonarios. ubicada en el Uruguay.
Por supuesto, nos emocionó el
fílmico sobre Maradona, así como el fílmico inicial a manera de recuerdo muy
pobre de los 70 años de la televisión pero recuerdo al fin que hizo Telefé, y
el "In memoriam" con una Soledad Pastorutti impecable. Desagradó la
puteada de uno de los Montaner, Ricky y Mau, uno de ellos literalmente "en
cueros" -ese look es para Miami, no para una ciudad como Buenos Aires de
neto corte europeo- y también el "un culo" de Lali Espósito cuando le
llegó el turno de agradecer, a quien admiramos como artista. Pero, sus modales
todavía son guarros.
Como siempre, nos emociona ver a
la señora Mirtha Legrand, de maravillosos y ejemplares 95 años. Sentimos por
ella un g ran respeto y admiración. Aquí las grietas políticas no van. Y
hablando de "grietas", el premio que recibió Jorge Lanata fue
inmerecido. En su lugar, se debió premiar a Nelson Castro, que no es santo de
nuestra devoción. Sin embargo, es imposible no reconocer que viajó a las zonas
en conflicto como no hizo otro reportero de la televisión. Tampoco estamos de
acuerdo con el premio a Polémica en el Bar en detrimento de Bendita TV: Hay que
ver quién o quiénes querían quedar bien con Gustavo Sofovich que, según
adelantó, el año que viene el ciclo cumple 60 años. Ese sería el momento de
"sus" premios.
Vimos por los pasillos a los que
manejan desde siempre los avisos comerciales de APTRA, objeto de furiosas
asambleas en la entidad, de las que participamos. Y la chalina blanca y algún
que otro figurín de siempre, de añares en la entidad. En este sentido, hay que
decir que no existe compañerismo entre los periodistas de APTRA, demasiado
divismo, y olvido permanente de notables periodistas que aún pertenecen a APTRA
(no lo decimos para no “avivar” a quienes tienen tan mala memoria). Los recién
llegados van a tener que trabajar en serio para llevar adelante a la entidad y
sus obligaciones. Se nota que, salvo fiscalizar votos, aún no están “metidos” en
el Estatuto vigente. Se vienen otros Martín Fierro pero ésos son impuestos por
la CD para recaudar dinero y pagar los costos de la prepaga y el mantenimiento
de la casa, ubicada en pleno Once. Si estamos por acá, el año que viene también
habrá un comentario crítico nuestro.
Elsa Bragato
(miembro de APTRA desde su refundación hasta el 22 de febrero del 2021)