Se llegó al final de este nuevo Gran Hermano Generación Dorada que dejó mucho que desear y el rating lo reflejó. La ganadora fue Solange Abraham, una competidora que ya había estado en uno de los "viejos" Gran Hermano, y se convirtió en la segunda mujer ganadora del reality. La primera fue la tucumana, como ella, Marianela Mirra, hoy en otras lides. Nos preguntamos què pasó con el primer Gran Hermano, aquel que condujo Jorge Rial, donde los participantes tenían un salón de lectura, un salón de juegos, y podían hacer algo más que sentarse a generar chismes. Incluso, se les dio tarea como hacer sillas y mesitas para algunas guarderías. Luego se perdió esa característica y todos los siguientes Gran Hermano a cargo de Santiago del Moro se transformaron en lo que vimos: un montón de vagos sacándose la piel con chismes barato, mediocres, lamentables. Es de lamentar que Santiago del Moro insista en una nueva edición
de Gran Hermano. Demasiada tontería otra vez. Merecemos una televisión mejor, con ciclos de teatro, con ficciones nacionales, con entretenimiento de buena calidad, y last night show como el de Mario Pergolini.
