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993 cuando pasé a ser la segunda de Aldo Albamonte en el Suplemento de los Jueves, se acercaba un señor con barba y cabello negros, muy delgadito, y dueño de una humildad que llamaba la atención. Hablábamos de tango. De lo que hacìa mi padre, de aquel caño 14 que no existía ya, y de los poetas que yo habìa conocido de chica como Emiiio Majul, que venía tan seguido a casa, o Augusto Roa Bastos, entre otros. Era nada menos que ROBER
TO SELLES, tan ligado a la noche, pero a una bohemia especial. La del whisky o alguna bebida blanca fuerte, y la poesía, o las melodías que surgían en charlas de café que duraban hasta la madrugada, cuando ya despuntaba el dìa y habìa que llegar al hogar con algunas medialunas calientes. Selles me saludaba, pasaba un ratito por mi redacción, y era tan pero tan sencillo… Un día vino muy contento pero siempre mesurado: “Mie, me publicaron este folletín, los amigos, yo no puedo… Soy un gran admirador de Marilyn Monroe, estudiè mucho su caso y sé que la mataron. Le escribí esta elegía, le gusta? Le traje un ejemplar”: Claro, al pasar de la tapa, cartulina gruesa color sepia, uno se encontraba con el prologo de otro poeta, Héctor Negro, y en la contratapa, un recuadro especial de Josè Martínez Suàrez, si, el hermano de la señora Mirtha Legrand. Eran joyitas. No fue la única que me regaló pero, claro, Marilyn es quien fue y seguirá siendo… Una extensa elegía. Así como Selles admiró a Marilyn, yo lo admirè a èl, por su poética y por su calidad humana. Formábamos parte de una “crónica” que no se conoce, la que chorreaba sangre. Es cierto. sentíamos pasión para escribir, como decía mi amigo Leo Vanés, pero con sangre o sin ella, allí hubo una pléyade de notables escritores escondidos detrás de una Olivetti y luego de una computadora, escribiendo policiales, espectáculo, gremiales. El diario Crónica fue un reservorio de notables porteños poetas. Y yo lo quiero destacar aunque un lugar chiquito. Me siento honrada por haber convivido tantos años con gente tan valiosa para nuestra cultura. Firma: Elsa Bragato.
